La vida del grumete

  • EKE - Terexa Lekumberri
  • 2010/01/28
Dominique Lavillard embarcó a los 14 años y hasta los 20 fue grumete. Solía comentar que hacía funciones de "criada para todo". Aprendió el oficio con los hombres: nudos en los anzuelos, reparación de las redes, localización de los peces, etc. Cuando se pescaba el atún, él les pasaba el cebo vivo (peita). Con el paso del tiempo, al crecer, empezó a manejar el gancho o el garfio para subir el pescado al puente del barco. El primer año Dominique ganó media parte, 3/4 partes el segundo y una parte entera el tercer año, así gozaba del mismo salario que los otros marineros.